· 

Sanar el abuso sexual que he sufrido, 3 orientaciones prácticas

Arte Alexandra Haynak
Arte Alexandra Haynak

 

Este año que acaba de terminar, hemos visto como muchas mujeres de muchos lugares, han expresado en voz alta que fueron o son abusadas, han dicho basta. Cuántas mujeres no lo han contado o cuántas siguen sufriéndolo en estos momentos, seguramente ni podemos imaginarlo.

 

Yo también he sufrido abusos en varias ocasiones, hasta en plena luz del día y en entorno cercano. Y me digo a mí misma respirando profundo:

 

-Ufff que suerte tuve, pude escapar.

 

-Ufff que suerte tuve, finalmente lo que sucedió no fue tan grave.

 

El abuso también está en mi genética y en mi epigenética. Mi madre fue dada en adopción al nacer y hace poco en un trabajo terapéutico descubrí que mi abuela biológica la entregó porque sufría abusos constantes de mi abuelo, físicos y sexuales. Mi abuela decidió entregar a mi madre para protegerla.

 

Y la sangre que me conforma tiene sangre del perpetrador y sangre de la víctima, así de paradójico, así de real.

 

 

Hoy quiero contarte algunas cosas que pueden ayudarte a elaborar terapéuticamente el abuso. 

Ponle palabras a lo que ha pasado

Muchas de las mujeres a las que he acompañado y han sufrido abusos nunca lo han contado.

 

La mayoría decidió, tras el acontecimiento, correr un tupido velo como si nada hubiera sucedido. No contaron nada al llegar a casa.

 

Se trata de una estrategia de evitación lógica para poder sobrevivir. Lo que sucede es que en poco comenzaron a tener diferentes síntomas –físicos, mentales, emocionales o a nivel relacional- provocados por ese bioshock que estaba sin elaborar ni integrar. Y esto es así porque aunque el abuso ya no esté sucediendo, el conflicto sigue ahí, y el cuerpo que es tan sabio busca alguna manera de resolverlo haciendo un síntoma.

 

 

Expresar el abuso resulta liberador, busca a la persona adecuada para poder contarlo. Alguien que no te juzgue y que pueda contenerte mientras le pones palabras. Es importante que cuentes cómo te sentiste, qué cuentes lo que viviste en esa soledad interna mientras eras abusada. Darle voz a eso te aligerará enormemente. 

Suelta la culpa y perdónate a ti misma

Muchas mujeres también se sentían culpables por haber sido abusadas, cómo si ellas lo hubieran “llamado” de alguna manera.

 

Ninguna mujer es culpable de haber sido abusada.

 

La culpa es una estrategia de distracción que hacemos para no mirar el hecho tal cual es: He sido abusada. Decirse a una misma: ¿Por qué tuve que salir esa noche?, ¿Por qué tuve que confiar en esa persona?, ¿Por qué no me fié de mi intuición?... Me distrae de mirar lo que se ha dado, lo que realmente ha pasado.

 

Perdónate. Perdónate por haber salido, perdónate por haberte quedado, perdónate por no haber chillado, perdónate por no haber podido hacer nada más, perdónate por no haber seguido tu intuición, perdónate por haber tomado aquella copa, perdónate por no habértela tomado…

 

No estoy diciendo con esto que no tengas en cuenta algunas cosas de ahora en adelante, por supuesto que de todas las experiencias podemos aprender. Me refiero a que dejes de pelearte contigo misma por lo que hiciste o no hiciste, dijiste o no dijiste, permitiste o no permitiste, suelta la pelea y acepta que esa mujer que ese día sufrió abusos eres tú, y es una mujer que te conforma. Y merece respeto.

 

 

Hay algunas esencias florales de Bach que pueden ayudarte a limpiar los estragos del abuso: Pine puede ayudarte a salir de la culpa, Crab Apple en el trabajo de purificar tu cuerpo y soltar el asco o Larch para elevar de nuevo la autoestima. 

Observa el patrón transgeneracional

Por último, quiero contarte también, que me he encontrado con mujeres que han sufrido abusos, hijas de mujeres que han sufrido abusos, nietas de mujeres que han sufrido abusos…

 

Desde la mirada sistémica se observa una y otra vez que aquel hecho que sucede y no es elaborado ni integrado, tiende a repetirse en las generaciones posteriores.

 

Sanar el abuso en ti es algo bueno para ti y para tus pospogénitos. Lo excluido puja por ser visto. Un abuso que no es mirado, tarde o temprano vuelve a darse. Por muy doloroso que resulte, te animo de corazón que te des un tiempito para elaborar esta herida y aunque sea una cicatriz toda tu vida, es posible que mirándola, deje de sangrar.

 

 

Con muchísimo respeto y amor, te deseo lo mejor en este camino de sanación.

Escribir comentario

Comentarios: 3
  • #1

    Ana María Duhoux (sábado, 13 enero 2018 15:15)

    GRACIAS, CARMEN!!
    ������

  • #2

    Amparo (domingo, 14 enero 2018 05:41)

    Hola Carmen, leyendo tu historia me ha hecho recordar varios intentos de abuso que sufrí cuando tenia unos 10 u 11 años. Se trataba de una persona de mi entorno farmiliar de un tío en concreto. Todavia no sé como saqué las fuerzas teniendo en cuenta que era una niña muy tímida, retraida y reprimida que me costaba decir lo que pensaba. Pero en esas dos situaciones concretas me planté y le dije que si no se iba, porque una fue en mi propia casa y otra en su coche porque me perseguia por las mañanas cuando iba al colegio porque vivia muy cerca de mi casa, se lo contaria a mis padres, cosa en aquél momento que no hice por verguenza. Me sentia con mucho miedo porque me acechaba, insegura y muy sola. A partir de este momento sentí que la vida no era de color de rosa como mis padres hasta ahora habian pretendido hacerme creer porque eran muy proteccionistas sobre todo mi madre. Fue como un despertar a la cruda realidad en que habian personas malas de las que yo me tenia que protegerme, no podia confiar en nadie ni siquiera en mis padres porque ellos no podrian protegerme porque no se daban cuenta de nada de que ese familiar tan cercano me acechaba, era yo que debia buscar estrategias para sobrevivir, y poder escapar de esa situación, asi es como lo sentia la niña de 10 años, lo recuerdo como si lo viviera ahora , fue una experiencia que marcó un antes y un después en mi vida.Y callé durante muchos años unos siete u ocho años, y por circunstancias volviamos a vivir al lado puerta con puerta y volvió a intentarlo. Pero esta vez encontré el valor para decirselo a mi madre pero no hicieron nada. Yo esperaba que mis padres le dijeran algo, pero no callaron. Así que se confirmó mi duda de niña, ¿harían algo si se lo contaba, o no?. Se confirmó callaron. Pero ya no me sentía indefensa porque habia aprendido a defenderme yo misma ante el mundo. Sólo se lo he contado a mi actual pareja al principio de nuestra relación. A nadie más se lo he contado. Si me he decidido a hacerlo es porque es un pensamiento que me ronda hace ya un tiempo y pienso que lo he de explicar quizás para poder elaborarlo porque siento todavia mucho dolor porque me sentí defraudada de las personas que yo más queria en aquél momento que eran mis padres y que ni se dieron cuenta que me perseguia, ni años después cuando se lo conté hicieron nada. Quizás mi experiencia les sirva a otras mujeres que de niñas sufrieron algún tipo de abuso y se atrevan a contarlo porque es sanador poder explicarlo. Muchas gracias Carmen!!

  • #3

    Pieralda (martes, 27 marzo 2018 17:01)

    Grazie per l' aiuto che dà